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viernes, 13 de marzo de 2009

Fascitis plantar.

Por fascitis plantar se entiende una inflamación aguda de la aponeurosis plantar del pie. El síntoma principal es dolor plantar en el talón o en la zona media de la planta del pie, el cual no duele deberse a un traumatismo, sino al desgaste por el trabajo habitual que realiza, es decir, al microtraumatismo repetitivo. El problema se puede ver causado o agravado por un calzado inadecuado, así como por malas posturas, trabajo excesivo de esta zona (correr cuesta abajo, por ejemplo, castiga mucho el talón, saltar...)

En la fascitis plantar se inflama el tejido conectivo grueso que está en la planta del pie y que se fija al talón (aponeurosis o fascia plantar). El dolor se siente normalmente en la base del talón y suele ser más agudo por las mañanas por la rigidez que se presenta durante la noche. La fascitis plantar ha sido diagnosticada muchas veces como espolón calcáneo, una exóstosis de hallazgo radiológico. Se ha demostrado que dicho espolón es en muchas ocasiones asintómatico de modo que sólo sirve para confirmar la excesiva tracción de la fascia plantar en su inserción proximal en el calcáneo.

Tratamiento

El tratamiento suele incluir reposo, fisioterapia, analgésicos y antiinflamatorios. Están indicadas plantillas o soportes plantares que neutralicen el pie y eviten tracciones excesivas durante la marcha. Un calzado adecuado sirve como remedio y como prevención.

Fuente:

miércoles, 4 de febrero de 2009

Fractura de los dedos del pie.

La estructura de su pie es compleja. Está compuesto por huesos, músculos, tendones, y otros tejidos blandos. De los 26 huesos del pie, 19 son huesos de los dedos (falanges) y huesos metatarsianos (huesos largos en la parte media del pie). Las fracturas de los huesos de los dedos del pie y metatarsos son frecuentes, y es necesaria la evaluación de un especialista. Debe consultarse a un cirujano podiátrico especializado en pies y tobillos para que brinde un diagnóstico y tratamiento adecuados, aun cuando el tratamiento inicial se haya realizado en una sala de emergencia.


¿Qué es una fractura?

Una fractura es la ruptura de un hueso. Las fracturas pueden dividirse en dos categorías: fracturas por trauma y fracturas por compresión. 


Fracturas por trauma (también denominadas fracturas agudas) 

Son causadas por un impacto directo, como un golpe fuerte en un dedo del pie. Las fracturas traumáticas pueden ser con desplazamiento o sin desplazamiento. Si se trata de una fractura con desplazamiento, el hueso se quiebra de tal manera que cambia de posición (se disloca). El tratamiento de una fractura traumática depende del lugar y la extensión de la fractura y de si hay desplazamiento. A veces es necesaria la cirugía.

Las señales y síntomas de una fractura traumática incluyen los siguientes:

  • Es posible oír un sonido en el momento en que el hueso se quiebra.
  • Dolor en un punto preciso (lugar del impacto) en el momento en que ocurre la fractura y quizás durante algunas horas más. A menudo el dolor desaparece después de varias horas.
  • Desviación (deformación o apariencia anormal) del dedo del pie.
  • Cardenales e hinchazón al día siguiente.
  • No es cierto que “si puede caminar, no está quebrado”. Se recomienda siempre la evaluación de un cirujano podiátrico. 


Fracturas por compresión

Son pequeñas fisuras causadas generalmente por la compresión repetida. Las fracturas por compresión a menudo afectan a los atletas que aumentan rápidamente las distancias que corren o pueden ser consecuencia de la estructura anormal del pie, las deformidades o la osteoporosis. Un calzado inapropiado puede también ocasionar fracturas por compresión. No debe restarse importancia a las fracturas por compresión ya que se repetirán a menos que reciban el tratamiento adecuado. Los síntomas de las fracturas por compresión incluyen:

  • Dolor durante o después de la actividad normal
  • Dolor que desaparece en estado de reposo y que vuelve cuando la persona está parada o realiza alguna actividad
  • Dolor en un punto preciso (lugar de la fractura) cuando se toca
  • Hinchazón sin cardenales

Los esguinces y fracturas tienen síntomas similares, aunque algunas veces el esquince provoca dolor en toda la zona y no en un solo lugar. Su cirujano podiátrico especializado en pies y tobillos podrá diagnosticar lo que usted tiene y le indicará el tratamiento adecuado. Algunos esguinces y dislocaciones pueden causar una importante discapacidad. Sin el tratamiento adecuado pueden causar una artritis que lleve a la inmovilidad.

Consecuencias de un tratamiento incorrecto

Algunas personas dicen “el médico no puede hacer nada para curar un hueso quebrado en un pie”. Por lo general esto no es cierto. De hecho, si una fractura en un dedo del pie
o en un hueso metatarsiano no se trata correctamente, pueden surgir complicaciones serias, por ejemplo:

  • La deformidad en la arquitectura ósea que puede limitar la capacidad para mover el pie o causar dificultad para calzarse.
  • Artritis, que puede ser consecuencia de la fractura de una articulación (la unión entre dos huesos) o puede ser consecuencia de deformidades angulares que pueden aparecer cuando una fractura con desplazamiento es grave o no se ha tratado correctamente.
  • Dolor crónico y disfunción a largo plazo.
  • Falta de unión o de cicatrización que pueden provocar dolor crónico o hacer necesaria la cirugía.


Tratamiento de fracturas en los dedos del pie

Las fracturas de los huesos en los dedos del pie son casi siempre fracturas traumáticas. El tratamiento de las fracturas traumáticas depende de la fractura y puede incluir las siguientes opciones:

  • Reposo. Algunas veces el reposo es lo único que se necesita para tratar fracturas traumáticas de los dedos del pie.
  • Entablillado. Puede entablillarse el dedo del pie para mantenerlo en una posición fija.
  • Calzado con suela rígida o dura. El uso de un calzado con una suela dura protege el dedo del pie y ayuda a mantenerlo en la posición correcta.
  • Unión a otro dedo. La unión del dedo fracturado al dedo de al lado en algunos casos es adecuada, pero en otros puede causar daño.
  • Cirugía. Si la fractura está muy desplazada o si la articulación se ve afectada puede ser necesaria la cirugía. La cirugía a menudo supone el uso de dispositivos de fijación como los clavos.

Tratamiento de las fracturas de metatarso

La rotura de los huesos metatarsianos pueden deberse a fracturas por compresión o fracturas por trauma. Ciertos tipos de fracturas de los huesos metatarsianos tienen características y dificultades propias.

Por ejemplo, a veces la fractura del primer hueso metatarsiano (detrás del dedo gordo) puede causar artritis. Como el dedo gordo es el que sostiene más peso, la artritis en esa zona puede provocar dolor al caminar, al doblarse y aun al permanecer de pie.

Otro tipo de rotura de hueso es la denominada fractura de Jones. Es una fractura en la base del quinto hueso metatarsiano (detrás del dedo más pequeño del pie). A menudo, se diagnostica mal como un esguince de tobillo y el error en el diagnóstico puede tener consecuencias serias ya que los esguinces y las fracturas necesitan tratamientos diferentes. Su cirujano podiátrico especializado en pies y tobillos es un experto en el diagnóstico de estas afecciones y de otros problemas del pie.


El tratamiento de las fracturas del hueso metatarsiano depende del tipo y la extensión de la fractura, y puede incluir:

  • Reposo. Algunas veces el reposo es lo único que se necesita para favorecer la cicatrización de una fractura por compresión o por trauma del hueso metatarsiano.
  • Evitar la actividad que causa el daño. Ya que las fracturas por compresión son resultado de una compresión repetida, es importante evitar la actividad que causó la fractura. A veces son necesarias las muletas o una silla de ruedas para descargar el peso del pie y darle tiempo para que cure.
  • Inmovilización, yeso o calzado rígido. Puede usarse un calzado con suela dura u otra forma de inmovilización para proteger el hueso fracturado mientras cura.
  • Cirugía. Algunas fracturas traumáticas de huesos metatarsianos necesitan cirugía, sobre todo si la fractura está muy desplazada.
  • Cuidados posteriores. Su cirujano podiátrico especializado en pies y tobillos le dará instrucciones para el cuidado luego de un tratamiento quirúrgico o no quirúrgico. Puede incluirse la fisioterapia, los ejercicios y la rehabilitación en un programa para retornar a la actividad normal.  

lunes, 22 de diciembre de 2008

El cuidado de los pies.

Hay varias expresiones que denotan la importancia de los pies. Por ejemplo, se dice que las personas sensatas tienen “los pies en la tierra;” cuando alguien no desea hacer algo se dice que “no se quiere mojar los pies,”y así sucesivamente.

La edad, al igual que las enfermedades, la mala circulación, las uñas mal cortadas y el uso de zapatos que no calzan bien pueden seguramente tener algún efecto negativo para los pies. Los problemas de los pies pueden ser el primer síntoma de alguna condición médica más seria tal como artritis, diabetes y trastornos neurológicos o circulatorios.

Cómo Prevenir los Problemas de los Pies

En primer lugar, trátelos bien. Haga una observación meticulosa de sus pies con regularidad, o pida a un familiar que lo haga. Los podólogos y los médicos de atención primaria (médicos generales y de cabecera) están capacitados para tratar la mayoría de los problemas de los pies. A veces es necesario contar con los conocimientos especiales de un cirujano ortopédico o de un dermatólogo.

Mantener una buena circulación sanguínea hacia los pies también ayuda, lo cual se logra elevando los pies cuando se está sentado o acostado, haciendo estiramientos si ha estado sentado por largo rato, caminando, haciéndose un suave masaje en los pies o introduciéndolos durante un rato en agua tibia. Trate de evitar la presión de los zapatos que le queden ajustados. Trate de no exponer sus pies a temperaturas frías. No se siente por largos períodos de tiempo (especialmente con las piernas cruzadas). No fume.

Usar zapatos cómodos que calcen bien puede prevenir muchas dolencias de los pies.

Aquí encontrará algunos consejos prácticos para conseguir zapatos que calcen bien:

  • El tamaño de los pies cambia con el paso de los años; por lo tanto, mídase siempre los pies antes de comprar zapatos. La mejor hora del día para medírselos es al final del día cuando los pies están en su punto más ancho.
  • La mayoría de las personas tiene un pie más grande que el otro, así que el zapato debe calzar bien en el pie más ancho.
  • Elija un zapato que tenga la horma de su pie.
  • Durante el proceso de selección, asegúrese que tiene el suficiente espacio (3/8" a 1/2") para su dedo mas largo del pie en la punta de cada zapato, cuando usted está de pie.
  • No compre zapatos que sean demasiado estrechos, esperando que estos vayan a estirarse para caber bien.
  • El talón debe calzar cómodamente en el zapato. Este debe quedar mínimamente holgado. Los zapatos no deben subir y bajar sobre el talón al caminar.
  • Camine con los zapatos puestos para cerciorarse de que le calcen y se sientan bien. Luego llévelos a casa y pase algún tiempo caminando sobre la alfombra para cerciorarse de que le calcen bien.

La parte superior de los zapatos debe ser de un material suave, flexible y que se ajuste a la horma del pie. Los zapatos de cuero pueden reducir la posibilidad de irritaciones en la piel. Las suelas deben proporcionar apoyo firme y no deslizarse. Las suelas gruesas amortiguan el impacto en los pies al andar en superficies duras. Los zapatos de tacón bajo son más cómodos, más seguros y menos perjudiciales que los zapatos de tacón alto.

Problemas Comunes de los Pies

Las infecciones con hongos y bacterias, incluyendo el pie de atleta, se manifiestan porque pasamos mucho tiempo con los pies dentro de los zapatos, lo cual crea humedad y calor que es el clima ideal para que se reproduzcan los hongos. Las infecciones de este tipo pueden causar resequedad, enrojecimiento, ampollas, irritación y peladuras. Si no se trata correctamente la infección puede reaparecer. Para prevenir infecciones, mantenga los pies limpios y secos especialmente en el área entre los dedos. Cámbiese de zapatos y calcetines o medias a menudo para ayudar a mantener los pies secos. Trate de usar polvo para los pies todos los días. Si no se mejoran los pies después de dos semanas consulte con un médico.

La piel seca puede causar irritación y escozor en los pies. Use una cantidad pequeña de jabón suave y crema o loción hidratante en las piernas y pies todos los días. Tenga cuidado al usar aceites en el agua de baño, puesto que la bañera y los pies pueden quedar resbaladizos.

Los callos y durezas son el resultado de la fricción y presión que sufren las partes huesudas del pie contra los zapatos. Si tiene callos o durezas consulte al médico. A veces con sólo usar zapatos que calcen mejor o usar plantillas especiales se soluciona el problema. Tratarse los callos y durezas por si mismo puede ser perjudicial, especialmente si es diabético o tiene mala circulación. Los medicamentos sin receta médica, contienen ácidos que destruyen el tejido pero no tratan el origen de la condición. A veces estos remedios reducen la necesidad de una intervención quirúrgica, pero consulte con su médico antes de usarlos.

Las verrugas son crecimientos de la piel causadas por un virus. A veces son dolorosas y si no se tratan se pueden propagar. Consulte con un médico, ya que los remedios sin receta médica rara vez curan las verrugas. El médico puede aplicar medicamentos, cauterizar, congelar o extirpar la verruga.

Los juanetes se presentan cuando las articulaciones del dedo gordo no encajan como deben y se hinchan, y el área se pone sensible. Los juanetes suelen ocurrir a los miembros de una familia. Si el juanete no es grave, los zapatos con empeine y antepié ancho pueden ayudar contra el dolor al igual que las vendas en los pies o plantillas que protejan el juanete. Otros tratamientos incluyen fisioterapia y dispositivos, así como plantillas ortopédicas. El médico puede recetar medicamentos anti-inflamatorios o inyecciones de cortisona para el dolor. A veces es necesario intervenir quirúrgicamente para aliviar la presión y reparar la articulación dañada.

Las uñas encarnadas ocurren cuando parte de la uña rompe la piel lo que puede suceder si no se cortan las uñas correctamente. Las uñas encarnadas son comunes en los dedos grandes. El médico puede cortar la parte de la uña que esté cortando la piel, permitiendo así que sane la herida. Se pueden evitar las uñas encarnadas cortando las uñas transversalmente al mismo nivel (o a ras) de la punta del dedo.

Los dedos martillo suceden cuando se acortan los tendones que controlan el movimiento del dedo. La articulación del dedo se agranda retrayendo el dedo. Con el tiempo, la articulación se endurece al existir fricción con los zapatos. El equilibrio se puede debilitar. Un tratamiento para esta condición es usar zapatos y medias holgadas en los dedos. Los casos más serios requieren intervención quirúrgica.

Los espolones son los depósitos de calcio que se crean en los huesos de los pies. Se deben a presión muscular en los pies. Estar parado por largo rato, usar zapatos que no calzan bien y el exceso de peso, pueden complicar aún más los espolones. A veces los espolones no causan dolor alguno, otras veces pueden ser muy dolorosos. Los tratamientos incluyen plantillas y dispositivos para dar apoyo al pie y al talón. A veces es necesaria una intervención quirúrgica.